domingo, 5 de julio de 2009

¿Victoria de Rodrigo Medina? ¿Qué opinan?


Como todos sabemos ya, hace algunas horas se anunció el ganador virtual a la gubernatura estatal de Nuevo León. Rodrigo Medina se declaró ganador de las elecciones con un 49% de los sufragios emitidos a su favor, dejando a Fernando Elizondo y compañeros de campaña sumergidos en decepción y escepticismo. Tan pronto se declaró la victoria comenzaron los festejos priistas a pesar de que los resultados reportados son solamente el 93% de las casillas computadas.
Sin embargo, el candidato del PAN pidió prudencia y consideración de parte de sus adversarios, recordando las elecciones del 2006 en que Abel Guerra celebró prematuramente y resultó que realmente había sido derrotado.
En unas cuantas horas se dará el verdadero resultado de estas elecciones gubernamentales.


Hace algunos meses, alrededor de noviembre del año pasado, me metí a la precampaña de Fernando Elizondo con el equipo juvenil. En ese entonces se encontraba compitiendo por la candidatura a la gubernatura estatal. Sus adversarios eran los otros dos Fernandos (Margain y Larrazábal) y el querido/odiado "Maderito". Durante todo el proceso de elcciones internas del partido me ocupé a hacer encuestas y visitar panistas (tanto activos como adherentes) para asegurarnos de que contábamos con su apoyo. Al ir casa por casa entregando paquetes y hablando con la gente me convencí a mí misma de que Fernando Elizondo era el elegido para ser candidato del PAN para estas elecciones. La gente le tenía cariño, de alguna manera u otra todos habían tratado con el entonces Senador Elizondo y se identificaban con él. Tras una visita a Los Pinos al presidente el senador regresó con el apoyo de éste y fue elegido para la candidatura por el mismísimo Calderón. Sus opositores se molestaron y alegaron contra la elección por "dedazo", pero mis compañeros insistieron en vestir la realidad del término y llamarle "desición institucional". Fue ahí cuando comencé a decepcionarme del único partido por el que aún tenía esperanza.
¿Qué pasó entonces? A Larrazabal le prometieron la candidatura a la alcaldía de Monterrey, a Margain lo mandaron a la embajada del Vaticano (también reconocido como el vergonzoso "exilio político") y a "Maderito", nadie le hizo caso.

Yo por mi parte me salí de la campaña al ver que un buen hombre se encontraba ahora siendo sostenido por una gigantesca farsa.
Pasaron los meses y mi mejor amiga siguió participando con el equipo estatal de la campaña y posteriormente con el equipo de San Pedro. De vez en cuando la acompañaba a eventos, le ayudaba en las reforestaciones y ayuda comunitaria (cosas en las que me sentía directamente involucrada con el objeto o individuo necesitado), ya que era en lo único que sentía que en verdad estábamos ayudando.
Los integrantes del equipo juvenil al pasar los meses se volvieron cada vez más fieles y orgullosos de sus candidatos (Tanto Fernando Elizondo, Larrazábal, Mauricio Fernández, Hernán Belden, etc.), a tal grado de que se convirtió en un estilo de vida y una religión, en que mi mejor amiga representaba a un verdadero fundamentalista (junto con muchos otros).

Los numerosos pegoteos que alentaban el tráfico, los comerciles, la repartición de volantes, la publicidad en calles y cines, las encuestas poco fiables realizadas por los medios no llegaron a molestarme tanto como el fanatismo de los integrantes del partido juvenil del PAN.
Poco a poco permití que la política se involucrara en mi vida y no yo en ella como debería serlo, me sofocó, me fastidió. Sentía que cada día se había vuelto uno de los "juevecitos de Mauricio Fernandez" en los cuales el candidato panista daba interminables e indiscretos discursos junto con Belden y ocasionalmente con Elizondo.

Me harté odié a todos a los priistas y panistas. Me hice fan de una pobre mujer incrédula llamada Martha Zamarripa. Candidata a la gubernatura estatal del PRD, quien luce una sonrisa maternal en su publicidad y un peinado de ama de casa que me dan la sensación de que está sosteniendo una bandeja de galletas recién hechas en sus manos que se encuentran fuera de cuadro en la foto.
Mentí, no me hice fan de esa mujer, pero no hubiera estado mal. No se hablada casi nada de ella, no hacía alboroto, y su propósito principal no era hablar mal de sus adversarios. Recuerdo que en uno de los últimos debates no-oficiales de la campaña (realizado por un noticiero), se sentó entre Fernando Elizondo y Rodrigo Medina, quienes se contradecían unos a otros. Esta mujer se me hizo particularmente ingenua en un momento en que los candidatos del PRI y del PAN discutían sobre la economía y el financiamiento de las acciones que realizaría Rodrigo Medina para lo cual Fernando Elizondo lo contradijo al aclarar que aquellas formaban parte del gasto federal y no estatal. En fin, aquellos dos se peleaban y la querida Zamarripa los interrumpió para hacer una comparación de la tarifa de la línea del metro de +300km del DF (cuyo costo es de 2 pesos aprox) con aquella de Monterrey de +30km (cuyo costo es de 4.50 pesos). RAAAANDOM. Claro que en ese momento a todos nos hubiera gustado sentarnos junto con la señora y explicarle lo que es un subsidio.

Llegaron las elecciones y esta mañana a pesar del alcohol y la desvelada de anoche, me levanté temprano para ir a votar con mi mamá. Ya tenía tiempo cosechando odio y asco hacia los candidatos del PRI y el PAN. No consideraba votar por ninguno de los nuevos partidos como Nueva Alianza y el Social Demócrata porque apenas están comenzadno y ya se les nota la corrupción, ¿Para qué darles poder? No tengo nada en contra del tripartidismo en Nuevo León, ya que considero que aunque se creen nuevos partidos políticos, el poder corrompe y terminamos en las mismas. Respecto al PRD no opino que un estado en la cumbre del capitalismo como el neolonés se vea beneficiado por un partido de ideología de izquierda. Pensé seriamente en anular mi voto, después de todo, es mejor que no votar.
Pero no lo hice, voté por Elizondo, pero solamente porque es el "menos peor" y sé que es muy importante para Anya. Desgraciadamente el ser humano tiene que ser conformista en este tipo de desiciones.

La política tanto en su máxima extensión como en los hámbitos personales se encuentra corrompida por los sentimientos y convicciones humanas. Tiene sentido, no es la ley de la naturaleza (que es estrictamente regida), es la política, es la ley que ha hecho y deshecho el mismo ser humano.

En una media hora se dará el resultado verídico de las elecciones.

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