Yo no sé mucho de música, pero sé que me gusta. Nadie comprende por qué no toco más el piano si tanto me apasiona, lo que pasa es que no saben cuándo me apasiona... a veces me conformo con tan sólo tocar la melódica que me regaló Armando... Le valse des monstres de Yann Tiersen... eso sonaba tan agradable cuando Josué y yo lo tocábamos.
A veces creo que lo que me hace falta es un compañero musical, porque de cierta manera me he alejado de todos... o será que quizá necesito más tiempo sola? Me resulta extraño, el hecho de que de alguna manera estoy tan cómoda conmigo misma que me falta esa necesidad de socializar. Ya me hice el vicio de hablar sola, de ir sola a comer, al cine, a correr, a la iglesia. Mis amigos me llaman desaparecida, el chavo con el que salía me llama mamona y ya mandé por un caño a mis amores "extra-curriculares" (Yo creo que eso es por culpa de Dañel)... pero volviendo a la música... Me es tan difícil a veces compartir un sentimiento, sucede que es raro encontrar a alguien que se tome el interés sobre los intereses ajenos... bueno, eso no quedó muy claro. El punto es que las cuatro Baladas de Chopin, para mí son TAN... no sé.. será que yo soy maleable ante la música y con Irene aprendí a amar a Chopin.. pero es que son TAN.. ARGH no sé.. yo le dije a Elionay hace mucho que la Ballade No. 2, F major, Op. 38 (La gracieuse), 1839 (bien específico por si la quieren buscar)... era TAN... así... como primero la calma, luego la tormenta, el éxtasis, el triste entusiasmo... aquella atmósfera de sensaciones y sonidos y las diferentes melodías, el cambio de tonalidad en la conclusión de la Balada... ahh! en verdad, yo le decía que era tan maravillosa que se sentía tan delirante como un orgasmo... pero nadie comprendía, y la verdad dudo mucho que la hayan escuchado si alguna vez se las pasé... Yo creo que al menos George Sand e Irene me comprenden..
Hace varios años Irene y yo nos hicimos tan fieles seguidoras de Chopin, admirábamos su obra, teníamos a su primera Balada en la cumbre... la cúspide más alta de nuestros sueños imposibles. ¡Qué maravilla!
Y ni hablar de Les murmures de la Seine...que hasta el título es arrebatador... y resulta una pieza sencilla que (al menos esa) sí la puedo tocar satisfecha...
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Entiendo tu sentir, ma petite: estuve y estoy pasando por el mismo proceso ahora este semestre. Sin embargo, de repente me entra la necesidad, el deseo ardiente de querer aprender a expresarme musicalmente. Quién sabe, es un proceso, supongo. Habrá que compartir esas cosas abstractas....
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